Muchos primeros juguetes acaban en un cajón. Parecen un aparato, con cargador y manual. Uno de vosotros está ilusionado. El otro no lo tiene claro.
Este es solo espuma viscoelástica firme bajo una suave funda de lino. Nada que cargar. Nada que sincronizar. Nada que explicar. Parece un cojín, así que preguntar ¿lo probamos esta noche? resulta fácil.
Y no se puede quedar sin batería a mitad. Está listo todas y cada una de las noches.
